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Kawamatsu

Samurái kappa de los Nueve Vainas Rojas.

Habilidades

Un gyojin kappa sin fruta del diablo

Kawamatsu es un gyojin (hombre pez) de la especie del pez globo japonés, aunque su fisonomía y sus costumbres recuerdan poderosamente al kappa del folclore nipón: piel verdosa, complexión maciza, un moño de samurái y una fuerza descomunal. A diferencia de lo que se ha repetido en algunas fichas apresuradas, no emplea electro: esa descarga eléctrica es patrimonio exclusivo de los minks de Zou, y Kawamatsu jamás la utiliza en el manga. Su poder nace, en cambio, de tres pilares: la condición física de un gyojin, un dominio del sumo de nivel legendario y una esgrima de samurái pulida durante décadas.

Mide 271 centímetros y posee la musculatura propia de quien ha entrenado toda su vida. Como gyojin disfruta de una fuerza y una resistencia muy superiores a las de un humano medio, capaces de enviar por los aires a enemigos varias veces más grandes que él. Su cuerpo soporta condiciones que matarían a cualquier otra persona: trece años alimentándose de pescado en mal estado, durmiendo en el suelo de una prisión minera y combatiendo sin descanso no consiguieron quebrarlo.

Sumo de rango yokozuna

En Wano, Kawamatsu es conocido como "Yokozuna Kawamatsu", es decir, ostenta el rango más alto que existe en el sumo. Durante su cautiverio en Udon convirtió el patio de la prisión en un improvisado dohyō y se midió con decenas de reclusos, a los que derribaba con un solo empujón. Su estilo, que él mismo bautiza como kappa-ryū (estilo del kappa), combina las técnicas clásicas del sumo —el agarre del mawashi, las embestidas frontales, las proyecciones— con el aprovechamiento de su centro de gravedad bajo y de su enorme masa corporal.

El sumo no es en su caso un simple deporte, sino una forma de combate real: en espacios cerrados puede inmovilizar a un oponente contra el suelo o lanzarlo contra una pared con la misma facilidad con la que un luchador profesional desplaza a un aprendiz. Su fama en la prisión era tal que los guardianes de las Piratas de las Bestias preferían no bajar a la mina cuando Kawamatsu estaba en pie.

Esgrima, kappa-ryū y Haki

Kawamatsu es, además, un espadachín consumado. Como uno de los Nueve Vainas Rojas de Kozuki Oden, maneja la espada con la precisión de un samurái de Wano y es capaz de cortar armaduras, cadenas y acero con tajos limpios. Durante el asalto a Onigashima combate con su sable al lado de sus compañeros y se enfrenta a las tropas de élite de Orochi, incluida la Mimawarigumi, la guardia samurái del shogun.

Su carta más alta, sin embargo, es el Haki. Kawamatsu domina el Haki de armadura en su forma avanzada —el Ryūō que Oden enseñó a sus retainers—, lo que le permite atravesar defensas que rechazarían cualquier filo ordinario. Con él, los Nueve Vainas consiguieron herir a Kaido, algo que muy pocos personajes en toda la serie pueden presumir de haber logrado, y solo un puñado de guerreros de primer nivel sobreviven a un intercambio directo con un Emperador. Complementa esa capacidad con Haki de observación, que le permite leer los movimientos de rivales mucho más rápidos que él.

Resistencia y evolución

El rasgo más llamativo de su perfil de combate es la capacidad de aguante. Kawamatsu sobrevivió a trece años de trabajos forzados en Udon, a la vigilancia constante de los Gifters y a la amenaza permanente de la ejecución, y aun así conservó la lucidez y la fuerza suficientes para tomar parte en la batalla decisiva por Wano. Cuando Luffy lo libera, es él quien organiza a los reclusos y quien encabeza la rebelión interna de la prisión, transformando a cientos de prisioneros famélicos en una fuerza de combate útil.

Su poder no evoluciona mediante una fruta del diablo ni un entrenamiento espectacular, sino mediante la acumulación de experiencia y voluntad. El Kawamatsu que combate en Onigashima es el mismo guerrero que, veinte años atrás, huyó de la capital con una niña en brazos; la diferencia es que ahora tiene un propósito colectivo y un ejército a su espalda. Tras la victoria, es nombrado daimio de Hakumai, lo que confirma que su talla no es solo marcial: también es un líder capaz de gobernar.

Un pilar de la rebelión

En términos tácticos, Kawamatsu aporta a la alianza una combinación poco común: fuerza bruta de gyojin, técnica de sumo para el combate cuerpo a cuerpo en espacios reducidos, esgrima de samurái para el duelo y Ryūō para enfrentarse a enemigos blindados. Es, por decirlo de forma sencilla, el tipo de guerrero que sostiene una línea cuando todo lo demás se derrumba.

Historia

Infancia y naufragio en Wano

Kawamatsu nació en el Reino Ryugu, en la isla Gyojin, pero su vida cambió para siempre cuando, siendo un niño, el barco en el que viajaba naufragó frente a las costas de Wano. El país, cerrado al mundo y profundamente receloso de los extranjeros, lo recibió con hostilidad: siendo un gyojin —y, además, con el aspecto de un kappa—, pronto se quedó huérfano y sin nadie que lo protegiera. La situación degeneró hasta tal punto que una turba de aldeanos intentó lincharlo, acusándolo de ser un monstruo.

Fue Kozuki Oden quien lo salvó. Oden se enfrentó a la multitud, se llevó al pequeño Kawamatsu consigo y le dio un lugar en el mundo. Aquel gesto marcó al gyojin para el resto de su vida: desde ese día, Kawamatsu consideró a Oden su señor y a Wano su hogar, aunque el país nunca dejara de mirarlo con extrañeza.

Los Nueve Vainas Rojas

Ya adulto, Kawamatsu se convirtió en uno de los Nueve Vainas Rojas, el grupo de retainers más leales de Oden. Antes de servirle, muchos de ellos habían sido bandidos y ladrones; Oden los derrotó uno a uno y los reclutó, y a partir de entonces formaron una hermandad indisoluble. Kawamatsu destacó pronto por su fuerza descomunal y por su habilidad con la espada, y se labró fama de luchador invencible en los torneos de sumo de la región de Kuri.

Durante los años de esplendor del clan Kozuki, Kawamatsu fue una figura popular en la capital: un samurái gyojin que bebía, reía y competía con los humanos como si tal cosa. Su lealtad a Oden era absoluta y no dudó ni un instante cuando el shogunato empezó a perseguir al clan.

La muerte de Oden y la huida con Hiyori

La tragedia llegó con la ejecución de Oden, hervido en aceite tras el legendario "baño" de una hora que conmovió a todo Wano. Kawamatsu, como el resto de los Vainas, fue testigo del sacrificio de su señor y del mensaje que dejó antes de morir: los Kozuki regresarían veinte años después para abrir las fronteras del país.

En medio del caos, Kawamatsu huyó de la capital llevando consigo a Kozuki Hiyori, la hija pequeña de Oden. Durante siete años la crió en secreto, escondiéndose en las montañas, robando a los ricos para alimentarla y protegiéndola de los sicarios de Kurozumi Orochi. Aquellos años lo convirtieron en una figura legendaria entre los campesinos, que lo conocían por el alias de Gyukimaru y lo describían como un ladrón de caminos que repartía lo robado entre los pobres.

Cuando Hiyori alcanzó la adolescencia, Kawamatsu tomó una decisión dolorosa: la dejó al cuidado de Denjiro, que la convertiría en la oiran Komurasaki, y él siguió su propio camino. Poco después fue capturado por las Piratas de las Bestias.

Trece años en la prisión de Udon

Kawamatsu pasó trece años encarcelado en la mina-prisión de Udon. Allí se convirtió en el preso más respetado del recinto, conocido simplemente como "el Kappa". Sobrevivía comiendo pescado podrido y los restos que los guardias despreciaban, y compartía esa comida con los reclusos más débiles para que no murieran de hambre. Se cuenta que, cuando un nuevo preso llegaba a la mina, Kawamatsu era el primero en darle la bienvenida y en explicarle las reglas no escritas del lugar.

Su disciplina fue su salvación. Aunque podía haber escapado en más de una ocasión, decidió esperar: sabía que el retorno de los Kozuki estaba profetizado y que, si huía sin plan, solo conseguiría que lo ejecutaran y privara a la causa de un guerrero. Durante esos años escuchó, memorizó y organizó: cada preso liberado, cada guardia sobornado y cada motín contenido fueron piezas de una rebelión futura.

La liberación y el asalto a Onigashima

Monkey D. Luffy llegó a Udon convertido en prisionero tras su derrota ante Kaido y, con su habitual capacidad para romper cualquier orden establecido, desató un motín que acabó con Kawamatsu en libertad. El gyojin se reencontró entonces con los Vainas supervivientes y se sumó a la Alianza Ninja-Pirata-Mink-Samurái, que preparaba el asalto a Onigashima durante el Festival del Fuego.

En la noche de la batalla, Kawamatsu formó parte del grupo que se infiltró en la isla y participó en el ataque conjunto contra Kaido en la cima de la calavera, el momento en que los Nueve Vainas, empuñando el Ryūō de Oden, lograron herir al Emperador y hacerle sangrar por primera vez en años. Kaido respondió con una brutalidad abrumadora y los Vainas cayeron uno tras otro, pero la hazaña ya estaba inscrita en la historia de Wano.

Kawamatsu sobrevivió al combate y continuó luchando durante el resto de la noche: se enfrentó a las fuerzas de élite del shogunato, combatió junto a sus compañeros en los pisos inferiores de la fortaleza y ayudó a contener el incendio provocado por el Kazenbo, la criatura de fuego creada por Kanjuro antes de morir. Cuando el castillo empezó a desmoronarse y Onigashima amenazaba con volar por los aires, él fue uno de los que siguieron peleando hasta el último momento.

La nueva era de Wano

Tras la caída de Kaido y de Orochi, Kawamatsu participó en el banquete de la victoria y en la reconstrucción del país. Kozuki Momonosuke, convertido en shogun, recompensó su lealtad nombrándolo daimio de Hakumai, la región costera al norte del país. El gyojin que había llegado a Wano como un niño náufrago y al que una turba quiso matar terminó como señor de una provincia, responsable de su gente y de su futuro.

Su historia cierra así uno de los arcos más luminosos del final de Wano: la del extranjero al que se le negó un lugar y que, veinte años después, ayudó a devolver la libertad a todo un país.

Curiosidades y SBS

  • Kawamatsu es un gyojin de la especie del pez globo japonés, según reveló el SBS 96, aunque su diseño está inspirado en el kappa, el yokai acuático del folclore japonés.
  • Nació en el Reino Ryugu, en la isla Gyojin, y llegó a Wano como náufrago; es el único gyojin conocido entre los Nueve Vainas Rojas.
  • Su cumpleaños es el 14 de junio (SBS 97) y mide 271 centímetros (SBS 96).
  • Ostenta el rango de yokozuna, el más alto del sumo, lo que en la práctica lo convierte en el mejor luchador de sumo que aparece en la serie.
  • Estuvo siete años cuidando de Hiyori y trece años preso en Udon, lo que suma dos décadas de sacrificio por la familia Kozuki.
  • Usó el alias de Gyukimaru durante su etapa como ladrón de caminos, un nombre que comparte con la leyenda del monje guerrero de Ringo.
  • Debuta en el capítulo 921 del manga y en el episodio 910 del anime.
  • Sus voces son Yū Mizushima (adulto) y Yūta Kasuya (joven) en japonés; en España lo dobla Jordi Navarro y en Latinoamérica Héctor Moreno.
  • Es uno de los pocos personajes de Wano que no posee ninguna fruta del diablo y basa todo su poder en su físico y su técnica.
  • Tras la batalla fue nombrado daimio de Hakumai, apareciendo en la ilustración de portada del capítulo 1152.

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