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Neptune

Rey de la Isla Gyojin y padre de Shirahoshi.

Habilidades

Un gyojin de talla colosal

Neptune pertenece a la realeza del Reino Ryugu y su cuerpo está a la altura de su título: es uno de los gyojin más grandes que se han visto en toda la serie, con una talla que rivaliza con la de los gigantes de Elbaf. Su fuerza física, incluso en la vejez, sigue siendo extraordinaria: blande con una sola mano un tridente de proporciones descomunales, levanta a un hombre con la misma facilidad con la que un humano levanta un saco y aguanta golpes que derribarían a cualquier combatiente común. En su juventud fue un guerrero temido en todo el fondo del mar, y su sola presencia en la Plaza Gyoncorde obliga a los soldados de Hody Jones a retroceder.

El tridente real

Su arma característica es el tridente de la casa real de Ryugu, una pieza ceremonial y funcional a la vez que simboliza el poder del trono. Neptune lo emplea como lanza y como bastón de mando: con él amenaza a los rebeldes durante el golpe de estado y con él intenta abrirse paso entre las filas enemigas cuando su familia está en peligro. No es un arma legendaria ni un objeto maldito, pero su peso descomunal solo un gyojin de su tamaño puede manejarlo con soltura, y su imagen basta para recordar a quien lo ve que está frente al rey del mar.

Combate gyojin y defensa del palacio

Como todo gyojin, Neptune respira bajo el agua, soporta presiones abisales y se mueve con naturalidad en un entorno que mataría a un humano. Se formó en el karate gyojin, el arte marcial que aprovecha la resistencia y la densidad del agua para multiplicar el impacto de los golpes, aunque en la serie apenas se le ve emplearlo en combate directo. Su papel en la defensa del reino es más bien el de un comandante: dirige al Ejército de Neptuno, coordina a la guardia real y a sus hijos, y da la cara ante el enemigo cuando la situación lo exige.

Sin fruta del diablo

Neptune no ha comido ninguna fruta del diablo —lo que, siendo gyojin, le permite nadar y luchar en el mar sin límites— y no se le ha confirmado el uso de Haki. Su verdadero poder es triple: la autoridad de la corona, el control de una fuerza militar numerosa y su condición de símbolo viviente de la unidad del pueblo gyojin. A cambio, la edad le pasa factura: sufre dolores de espalda recurrentes, se cansa con rapidez y depende de sus hijos Fukaboshi, Ryuboshi y Manboshi para las tareas de combate.

La autoridad como arma política

A lo largo de la saga de la Isla Gyojin, Neptune demuestra que su mejor arma no es el tridente sino la legitimidad. Es él quien custodia, en el Bosque Marino, uno de los Poneglyph que conducen a Laugh Tale, y quien decide con quién se alía un reino entero. Su evolución no es marcial sino política: pasa de ser un rey encerrado en su dolor y en su isla a reclamar un lugar para su pueblo en la superficie, aceptar la protección de los Sombrero de Paja y defender ante el mundo que gyojin y humanos pueden convivir.

Historia

El rey del Reino Ryugu

Neptune gobierna el Reino Ryugu, el mayor estado conocido del fondo del mar, situado a diez mil metros de profundidad bajo la Isla Gyojin. Desde el Palacio Ryugu, una construcción de dragones marinos de piedra y torres de coral, administra un territorio formado por varias islas y por una población que mezcla gyojin y sirenas. Su dinastía es antigua y respetada, y su palacio es también la sede de la guardia real, del Ejército de Neptuno y del tesoro de la corona.

Otohime y el sueño de la superficie

El reinado de Neptune quedó marcado para siempre por su esposa, la reina Otohime, una sirena menuda de convicciones enormes que dedicó su vida a un objetivo imposible: que gyojin y humanos vivieran juntos en la superficie. Otohime recorría la isla recogiendo firmas para presentar una petición al Levely, daba discursos en la plaza y se enfrentaba a diario al odio de su propio pueblo, convencido de que los humanos solo merecían desconfianza. Neptune la apoyó siempre, aunque su corpulencia y su carácter de rey guerrero contrastaban con la dulzura política de su mujer.

La muerte de la reina

Diez años antes de la llegada de los Sombrero de Paja, Otohime fue tiroteada en plena calle. El disparo lo hizo Hody Jones, entonces un joven soldado del ejército real, que utilizó un arma robada a unos piratas humanos para que la culpa cayera sobre los hombres de la superficie. La reina agonizó rodeada de sus hijos y de su marido, y sus últimas palabras fueron una súplica: que nadie de su familia cediera al odio. Neptune cumplió la promesa a medias. Renunció a la venganza y mantuvo la isla en paz, pero se encerró en un duelo silencioso, prohibió cualquier represalia y dejó que el rencor siguiera creciendo en los barrios pobres del Distrito Gyojin. La muerte de Otohime también selló el destino de su hija Shirahoshi, a la que crió con un cuidado obsesivo.

Una hija encerrada en una torre

El miedo de Neptune tenía una razón concreta: Shirahoshi era el blanco constante de Van der Decken IX, un gyojin pirata que, obsesionado con casarse con ella, le lanzaba hachas y hasta su propio barco desde la superficie gracias a los poderes de su fruta. Para protegerla, el rey la mantuvo encerrada en la Torre de la Concha Dura durante años, con la única compañía de su mascota y de sus hermanos. Esa reclusión, decidida por amor, fue también una condena: la princesa creció sola, y el reino entero aprendió a hablar de ella como de un tesoro que no debía salir a la luz.

Un reino cerrado sobre sí mismo

Tras la muerte de Otohime, Neptune endureció la política exterior de la isla. Aunque mantuvo la prohibición de odiar a los humanos, cerró en la práctica las puertas del reino: restringió los viajes a la superficie, desconfió de los barcos que llegaban y reforzó la vigilancia del puerto. La medida protegió a su pueblo de nuevos conflictos, pero también lo aisló y dejó a los radicales del Distrito Gyojin el monopolio del discurso sobre la superficie. En ese mismo periodo, la corona asumió la custodia del Poneglyph que descansa en el Bosque Marino, uno de los cuatro que conducen a Laugh Tale, un secreto que Neptune conocía a medias y que convirtió a su isla en un objetivo estratégico para cualquiera que aspirara a encontrar el One Piece.

La llegada de los Sombrero de Paja

Cuando los Sombrero de Paja llegaron a la isla tras atravesar la Red Line, Neptune no sabía que estaba a punto de vivir los días más decisivos de su reinado. La tripulación fue recibida primero con desconfianza y después con honores: el rey los invitó al Palacio Ryugu, les ofreció un banquete y les mostró la hospitalidad de su casa, mientras Nami descubría el tesoro real y la princesa se encariñaba con Luffy. En medio de la celebración, la sombra de Hody Jones ya se cernía sobre el palacio.

El golpe de Hody Jones

Los Nuevos Piratas Gyojin asaltaron el Palacio Ryugu y capturaron a Neptune, a sus hijos y a buena parte de la guardia. El rey, encadenado junto a sus hijos y a sus guardias, escuchó impotente cómo Hody anunciaba su plan: ejecutarlo públicamente en la Plaza Gyoncorde, tomar el control del reino, hacerse con el tesoro —incluido el cofre llamado Tamatebako— y arrastrar a toda la isla a una guerra contra la superficie. Neptune se negó a ceder y aprovechó el caos de la batalla para intentar liberarse, aunque su avanzada edad y sus dolores de espalda lo dejaron en manos de sus captores hasta que la tripulación de Luffy intervino.

La batalla de la Plaza Gyoncorde

Durante el enfrentamiento final, Neptune fue testigo de algo que cambió su vida: el poder de su hija. Cuando el arca Noah, la nave gigantesca que Hody había soltado para aplastar la isla, cayó sobre ellos, fue Shirahoshi quien invocó a los Reyes Marinos con su voz y detuvo el desastre. El rey comprendió entonces que su hija era la reencarnación de Poseidón, una de las armas ancestrales, y que el destino de su familia estaba unido al de la historia del mundo. También vio a Luffy derrotar a Hody y poner fin a la rebelión, y a Jinbe y a los suyos defender el palacio.

El banquete y la promesa

Terminada la batalla, Neptune abrió las puertas del palacio para un banquete en honor de los piratas. Les entregó el tesoro real como agradecimiento —Nami se llevó hasta el último cofre, incluido el Tamatebako— y les confesó su sueño: trasladar algún día el Reino Ryugu a la superficie, cumpliendo el deseo de Otohime. Antes de despedirse, el rey pidió a Luffy que cuidara de su hija y de su pueblo, y aceptó que la bandera de los Sombrero de Paja ondease sobre la isla como garantía de protección.

El Levely y el porvenir de la isla

Años después, Neptune viajó por primera vez a la superficie como representante de su reino en el Levely, acompañado de sus hijos y de Shirahoshi. En Mary Geoise vivió el contraste brutal entre la hospitalidad de los reyes —Riku, Cobra, Elizabello— y el desprecio de los Tenryubito: el dragón celestial Charlos intentó esclavizar a su hija ante sus ojos y solo la intervención de Donquixote Mjosgard, salvado en el pasado por Otohime, evitó una tragedia. El rey abandonó la cumbre con la certeza de que el camino hacia la superficie sería largo, y con la promesa de que la Isla Gyojin izaría definitivamente la bandera de los Sombrero de Paja y quedaría bajo su protección cuando el mundo cambiara.

A su regreso, el rey cumplió su palabra: la Isla Gyojin izó la bandera de los Sombrero de Paja y se declaró territorio protegido por Luffy, una decisión que escandalizó a parte del mundo y que puso al reino en el punto de mira de los piratas que aspiraban a disputarle el trono al nuevo Yonko. Para Neptune, sin embargo, el riesgo valía la pena: era la primera vez en la historia de su pueblo que un rey gyojin firmaba una alianza con piratas humanos en pie de igualdad, tal y como Otohime había soñado.

Curiosidades y SBS

  • Su nombre proviene de Neptuno, el dios romano del mar equivalente al Poseidón griego, una elección coherente con el tema marino de todo el Reino Ryugu.
  • Los nombres de sus tres hijos varones —Fukaboshi, Ryuboshi y Manboshi— terminan en "-hoshi" (estrella), un sufijo que también aparece en el de Shirahoshi.
  • Su hija Shirahoshi es la reencarnación de Poseidón, una de las tres armas ancestrales, lo que convierte a Neptune en padre de una de las claves del siglo vacío.
  • Está doblado en japonés por Minoru Inaba, en castellano por Jordi Royo y en Latinoamérica por César Beltrán; debutó en el capítulo 611 del manga y el episodio 530 del anime.
  • Es uno de los personajes más altos de la obra: su tamaño le permite sostener un tridente que supera la estatura de cualquier humano y mirar a los gigantes a la cara.
  • Su dolor de espalda recurrente se ha convertido en un gag habitual: el rey guerrero que fue temido en todo el océano apenas puede agacharse para recoger algo del suelo.
  • Prometió a Otohime que jamás educaría a sus hijos en el odio, y cumplió esa promesa incluso cuando supo que el asesino de su esposa era un gyojin y no un humano.
  • Fue el encargado de custodiar el Poneglyph de la Isla Gyojin, que Robin leyó en el Bosque Marino durante la saga homónima.
  • Su primer viaje a la superficie fue ya como rey veterano, para asistir al Levely: hasta entonces había pasado toda su vida en el fondo del mar.

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